Con la muerte de José Agustín Terán Nougués, pierden el deporte y la comunidad tucumana una de sus figuras más populares y queridas. Tenía 88 años. Venía de una familia de vieja tradición. Hijo de un prestigioso abogado y filósofo, el doctor Sisto Terán, y de doña María Sofía Nougués, era nieto del gobernador Luis F. Nougués. En ese distinguido hogar, recibió improntas de solidaridad con el prójimo y de una firme fe católica, que se grabarían a fondo en su personalidad.
Se educó en el Colegio del Sagrado Corazón y trabajó tesoneramente desde la adolescencia, en actividades vinculadas con el campo y con la industria. Al promediar la década del sesenta, se hizo cargo de la hostería de Villa Nougués, tarea que desempeñaría, secundado por su larga familia, hasta del fin de sus días. Otorgó, a ese tradicional centro de sociabilidad, el inconfundible toque de su simpatía, de su espíritu hospitalario y de su sentido del humor.
La trayectoria de “Pepe” Terán en el deporte fue tan extensa como destacada. Fue una de los jugadores estrella de Tucumán Rugby Club. Jugó más de treinta años en la primera división –ganando cinco campeonatos- e integró durante catorce el seleccionado tucumano, además de haber formado parte de aquel primer seleccionado nacional que jugó en Paraná en 1954. Estuvo, además, en el grupo veterano que fundó los Old Virgins. En sus últimos años, el veloz y eficacísimo “wing” de rugby debió conformarse con practicar el golf.
Hombre de familia, estaba dotado de una contagiosa simpatía y de nobles cualidades de amigo comprensivo y cariñoso. Todo eso le atrajo afectos sinceros, en los más variados ámbitos. En 1953 había formado, con Teresa Frías Silva, un armonioso hogar del que nacieron doce hijos, prolongados luego en incontables nietos y bisnietos. El cariño y el apoyo de tan numeroso grupo, dieron alegría a los años altos de “Pepe” Terán, que siempre transcurrieron en su querida Villa Nougués. Su fallecimiento tuvo intenso y generalizado eco en nuestro medio. Así lo comprobó la concurrencia a sus exequias, en el Cementerio Parque de la Paz, de Yerba Buena.